Ocho perfiles de vivienda que deben mejorar su eficiencia energética
Mientras muchas ciudades bajan el ritmo por el calor del verano, hay una realidad que sigue avanzando sin pausa: cada vez es más difícil vender o alquilar una vivienda con baja calificación energética. Y no es una previsión futura, es el presente. Hoy, en cualquier operación de compraventa o alquiler, es obligatorio presentar el Certificado de Eficiencia Energética (CEE), y ese simple documento ya está dejando en evidencia a muchos inmuebles. La razón es que cuando un piso tiene una calificación F o G, esa información ya no pasa desapercibida: puede suponer una rebaja inmediata en el precio, dificultar la comercialización o incluso frenar la operación.
De hecho, según un reciente estudio publicado por el Banco de España “¿Influye la eficiencia energética en el precio de la vivienda en España?”, la eficiencia energética incrementa el precio de venta de la vivienda, de media, en un 9,7% en el caso de las más eficientes (con CEE A y B) en comparación con inmuebles similares de menor calificación energética (F y G). Estas cifras, unidas a los objetivos europeos de descarbonización del parque edificatorio, que exigirían que los edificios residenciales reduzcan su consumo medio de energía primaria al menos un 16% para 2030 respecto a los niveles de 2020, y entre un 20% y un 22% para 2035, dejan la rehabilitación de vivienda como la protagonista de los próximos años.
Desde Sto Ibérica, somos plenamente conscientes de lo que esto implica para propietarios, promotores, arquitectos y para todo el sector. Por eso, en esta ocasión, queremos ayudarte a identificar qué tipos de vivienda están más expuestos y cómo actuar a tiempo para darles una nueva vida. ¡Sigue leyendo!
Mejorar la eficiencia energética, clave para el futuro del parque inmobiliario
En España, el reto es enorme: la mayoría del parque residencial tiene una eficiencia energética baja, especialmente E, F o G, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Una afirmación que pone en evidencia la necesidad de pasar del diagnóstico a la acción, especialmente si se tiene en cuenta que el último trimestre del año suele concentrar el mayor volumen de compraventas de vivienda en España, tal y como señalan las cifras del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
Por tanto, ¿y ahora qué? Muchos propietarios deberán revisar el estado energético de sus inmuebles y valorar actuaciones de rehabilitación de vivienda que les permitan mantener su vivienda dentro del mercado o, al menos, a un precio competitivo.
¿Qué activos están en el punto de mira? Lo que debes saber
Para ayudar a entender qué tipo de activos están en riesgo, ponemos sobre la mesa la mesa las principales claves a tener en cuenta:
- Viviendas construidas antes de 1980, o con más de 40 años, y sin reformas energéticas previas. Un estudio reciente del Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas revela que el 42,7% de las viviendas se construyeron antes de 1980, antes de que se implantase la Norma Básica de la Edificación NBE-CT-79, que exigía el aislamiento en paredes y muros. De hecho, la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI) sitúa la edad media de los inmuebles en más de 43 años. Muchas de estas construcciones tienen bajas calificaciones energéticas, lo que alerta sobre su antigüedad y la probable falta de reformas para mejorar su eficiencia energética.
- Viviendas con un elevado gasto en calefacción y refrigeración. Las facturas de energía elevadas indican que una vivienda tiene baja eficiencia energética, generalmente por mal aislamiento. Este gasto elevado no solo afecta económicamente, sino que también reduce el valor de la propiedad en ventas o alquileres debido a su mala calificación energética.
- Viviendas con signos claros como humedad en paredes, moho, condensaciones o sensación constante de disconfort térmico. Estos problemas afectan tanto al bienestar como al estado de conservación del inmueble, y están directamente relacionados con la falta de aislamiento térmico, con una ventilación deficiente o con infiltraciones. Su presencia es un indicador directo de una calificación energética muy baja y una menor competitividad en el mercado.
- Propiedades en zonas cálidas sin medidas contra el sobrecalentamiento. El aumento de las temperaturas y las olas de calor ha puesto en evidencia las limitaciones de muchas viviendas del sur y centro de España. Sin aislamiento, revocos adecuados (colores claros, por ejemplo), protecciones solares o estrategias pasivas de control térmico, estas viviendas presentan una alta demanda de refrigeración y un bajo rendimiento energético. Este sobreconsumo afecta al confort en verano y empeora la calificación energética del inmueble.
- Viviendas sin actuación en la envolvente: fachadas, cubiertas y medianeras. La envolvente del edificio sigue siendo una de las principales barreras para mejorar la eficiencia energética. Muchas viviendas continúan sin aislamiento en fachada, cubierta o medianeras, lo que genera una demanda energética excesiva, incluso si ya se han cambiado ventanas u otros sistemas térmicos. En estos casos, actuar sobre la envolvente es imprescindible para llegar a la calificación requerida: soluciones como los sistemas de aislamiento térmico exterior (SATE) o las fachadas ventiladas permiten reducir la pérdida energética hasta en un 30%, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía.
- Viviendas con carpinterías antiguas y acristalamientos simples. En muchos inmuebles construidos hasta bien entrados los años noventa siguen instaladas ventanas de aluminio sin rotura de puente térmico, con vidrio simple o mal selladas. Esta configuración puede provocar pérdidas de energía de hasta un 30%, según la Organización de Consumidores y Usuarios, afectar al confort interior y lastrar la calificación energética del inmueble. Sustituir estas carpinterías por modelos con mejores prestaciones térmicas, con rotura de puente térmico, doble o triple acristalamiento y un sellado profesional, permite una mejora significativa en la eficiencia y se convierte en una de las intervenciones más inmediatas y visibles, especialmente cuando forma parte de una actuación global.
- Equipos térmicos y electrodomésticos obsoletos. Calderas de gasóleo, calentadores atmosféricos o sistemas de climatización con más de 20 años de antigüedad siguen presentes en miles de viviendas en España. Estos equipos, con rendimientos muy por debajo de los actuales estándares, disparan la demanda de energía primaria y dificultan seriamente la mejora de la calificación energética. A esto se suman los electrodomésticos sin etiquetado eficiente (etiqueta A o superior), que también incrementan el consumo global del inmueble. Sustituir estos sistemas por alternativas modernas, como aerotermia, bombas de calor, calderas de condensación y electrodomésticos eficientes, permite reducir el gasto, mejorar el confort térmico y escalar posiciones en el CEE.
- Otros elementos clave que marcan la diferencia. Más allá de los sistemas visibles o estructurales, hay recursos que también actúan como indicadores indirectos de ineficiencia si no están presentes. La ausencia de energías renovables (como paneles solares), de protección solar exterior (toldos, lamas, voladizos), de sistemas de ventilación con recuperación de calor o de dispositivos de control y regulación automatizados, reduce el rendimiento energético global de la vivienda. Tampoco debe pasarse por alto la falta de sistemas de ahorro de agua, como griferías termostáticas, aireadores o cisternas de doble descarga.
Soluciones Sto para anticiparse a los nuevos estándares
Ante este desafío de conseguir un parque inmobiliario con menor demanda energética, en Sto Ibérica ofrecemos soluciones diseñadas específicamente para mejorar el comportamiento térmico de los edificios y prepararlos para los requisitos del futuro. Dos de nuestras líneas de productos más eficaces son StoTherm, nuestra familia de soluciones de aislamiento térmico por el exterior (SATE), y nuestros sistemas de fachada ventilada StoVentec. La instalación de cualquiera de las soluciones que integran estas líneas permite reducir drásticamente las pérdidas energéticas, mejorar el confort interior y revalorizar el inmueble desde el primer momento.
¿Quieres saber más sobre cómo preparar tu vivienda para los nuevos requisitos de eficiencia energética? ¿Te gustaría infórmate sobre soluciones específicas y gama de productos Sto? Ponte en contacto con nosotros a través de este enlace y te ayudaremos a dar el siguiente paso.







